Inicio > Teoría > Los mitos: I. La Revolución

Los mitos: I. La Revolución

lucha

La Revolución no existe. Y si existiera, no sería una pintada ni una paliza ni una concentración ni un cartel ni una protesta ni un boletín ni un boicot ni una sede ni un lema ni unas ropas ni una pegatina ni un saludo ni una manifestación ni una revista ni una web ni una pancarta ni un gesto ni una conferencia ni una comida ni una bandera. Sobre todo, no es una bandera -un trapo.

Si queréis revoluciones, empezad por la del espíritu. Que tampoco es  ni una pintada ni una paliza ni una concentración ni un cartel ni una protesta ni un boletín… La única revolución que vale es la que empieza de madrugada, en el momento de levantarse, y la que sigue durante todo el día en la calle, en el trabajo, en la familia, en el estudio, con los amigos, con los vecinos. Ésa es, y no otra, la única forma de cambiar las cosas.

Dejad los juegos de rol, alejáos de los partidos, no queráis saber nada de ultrarrevolucionarios que siguen organizándose en nuevos grupos cada cinco años, porque terminarán igual dentro de otros cinco. Si queréis hacer algo, entrad en vuestra casa y removedla desde los cimientos.

La Revolución existe. No habrá un día en el que, en vez de un sol, amanecerá una bandera rojialgo con la sacra efigie de Juan España en el centro y, de pronto, todos sintamos la imperiosa necesidad de hacer el bien, de dejar de hacer sufrir a los que nos rodean y redimir de una vez por todas a la humanidad. Sandeces de romanticismo idealista. Romanticismo racionalista, quiero. Pasión en la lucha diaria, en la entrega permanente a la construcción de un entorno mejor.

La única manera de forjar una Europa fuerte es desde abajo. Ya habrá un polo político que rentabilice el ardor de las familias. Pero sin ellas no puede siqueira empezarse. Una revolución se hace desde el primer momento, pero no con grandes cambios, no con gestos grandilocuentes que, como si de una confesión sacramental se tratara, blanquean el alma en un momento, sino con el devenir individual. Lo demás (una pintada, una paliza, una concentración, un cartel, una protesta, un boletín,…) es ruido y el ruido impide trabajar.

Categorías:Teoría
  1. Perturbador
    enero 26, 2010 a las 1:00 am

    Salud

    Las dos cosas. La revolución interior (o la Gran Lucha) por supuesto.
    Sin ésta, no hay nada que hacer.
    Pero junto a este trabajo interior, junto al Gran Esfuerzo, inevitablemente, también es necesaria la acción pública, la acción exterior (o la Pequeña Lucha), empezando por lo básico (lo interior y lo públicamente factible de realizar) y poco a poco.
    Las dos cosas son necesarias e imprescindibles.
    Para nosotros no puede avanzar una sin la otra.

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: