Los usureros, enfrente

Febrero 4, 2010 · Dejar un comentario

«Quiero ver a todos los usureros entre los enemigos de Italia».

Así empieza una carta de Ezra Pound a Mussolini[1]. Que todos los usureros se queden enfrente, que no haya uno solo entre los nuestros. Un deseo admirable en aquel armo XIV. Quedaban aún nueve años de historia. Y qué historia.

Muchas veces cometemos el error de centrarnos en la identidad cultural como eje de toda la lucha política. ¡Y no es así! O, mejor dicho, lo es pero con ciertos presupuestos. Es cierto que la defensa de la identidad común, que podríamos cristalizar en la idea de patria, es indispensable para los que pensamos que el arraigo con la tierra nos hace personas. Pero también lo es que para que la persona, el individuo (hablamos de él, ¿no?), alcance su plena libertad necesita romper las cadenas de la esclavitud capitalista, que tan mal hace a la formación de personas íntegras.

Pero hay que preguntarse cuál es la prioridad, si la identidad o la libertad. ¿Qué construye qué? Hay quienes se decantan por una y olvidan el enemigo capitalista: amigos de banqueros y chupasangres. Derechas sociales y fascismo post-liberal, etcétera. Los de la banderita rojigualda.

Luego se escandalizan si alguien no la lleva (la bandera). Como si su sombra fuese una aureola de santidad que limpia y purifica a quien la lleva. Hemos tenido muchos hijos de puta en España con la rojigualda a cuestas. Desde que la inventaron hasta ayer por la mañana. A los de hoy mejor ni mentarlos.

Sin embargo, nadie se atreve a lanzar una piedra contra el banquero. Como se ducha todos los días, no fuma porros -que habría que verlo- y todos sus amigos son blancos, llevan una cadena de medio kilo al cuello con su virgen de la Macarena y no soportan a ZP, no estorban. Luego negocian con musulmanes forrados en petrodólar, aparecen por la iglesia de tarde en tarde y no estarían dispuestos a enfrentarse de verdad al régimen. Pero son fachas.

No os dais cuenta: a su lado, el más perroflauta de los okupas es más valioso para la comunidad que todo el dinero del mundo.

El terror rojo terminó hace algunos años y la amenaza comunista no es más que un cuento para niños.

Más de un «camarada» me ha dicho que si existe un tema con el que colocar a cada uno en su sitio, sin duda ninguna de la corrección de la criba, ese es el genocidio de los palestinos. Yo digo aún más: hay que colocar el otro eje de las coordenadas. Habría que ver quién se opone frontalmente a la política de ALBA y descubrir en ellos a la gentuza que intentó dar un golpe de Estado en Venezuela por intereses estrictamente económicos. Habría que descubrir en ellos a quienes detrás de su nacionalismo español esconden unas peligrosas ansias mundialistas.

Tener enfrente a todos los usureros del mundo es defender la autonomía continental, la independencia de cada cultura. Es negarse a colaborar con las directrices globalizadoras del mercado, que quiere colocar cabezas de puente en cada rincón del planeta para llevar sus latas de cocacola y su vida a crédito. Es apoyar a quienes nacionalizan la banca y los sectores industriales clave para asegurar la independencia en libertad. Ya vendrá después la hora del nominalismo y del cromatismo cutáneo o de bandera. Pero mientras siga en pie un sistema que es incapaz de estabilizar la economía y dejar libres a los pueblos, no queda sino luchar.

Imagen: Sepp Hilz, Spätherbst


[1] Carta del 22 de diciembre de 1936. Es la séptima carta que le escribió.

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La venganza del pueblo

Enero 28, 2010 · Dejar un comentario

Cuando el anarquista ruso Sergéi Necháyev escribió su Catecismo del revolucionario (1868), tenía una cosa clara: el revolucionario no podía ser otra cosa, no podía tener más leitmotiv ni más proyecto que la revolución. Necháyev, que terminaría contactando con los asesinos del zar Alejandro II, era consciente de la transcendencia personal -interna- que tenía todo camino revolucionario: «es un enemigo implacable de este mundo, y si continúa viviendo en él es sólo para destruirlo más eficazmente».

La validez de sus escritos es universal. Han sido adoptados por anarquistas, comunistas, fascistas,… Sólo una clase de hombre no ha asumido su validez, precisamente por el carácter antirrevolucionario del que adolece: el homo economicus, el hombre moderno. Lo cual no puede llevar a una ridícula equiparación de sensibilidades, porque quizá lo único en común de aquéllos tres movimientos filosóficos sea la disidencia con éste. Hay que advertir que el ser revolucionario no es una ideología, porque no tiene implícitas consecuencias doctrinales. Es, en todo caso, un medio con el que jugar a las intenciones. Serán ellas, a la postre, las que adjudiquen o no la legitimidad ética.

Hace tiempo  hablé de que hay tres etapas fundamentales en todo proceso revolucionario. A saber, fase filosófica, fase de lucha y fase de afianzamiento (v. La Revolución: ámbito, etapas y pilares). Pero no aclaré algo y es que las tres fases deben ser superadas por el polo revolucionario y, sobre todo, ineludiblemente, por el sujeto revolucionario. No es admisible, en un intento de elevar la raza humana, que se impida (o simplemente que no se exija) el acceso al conocimiento de los elementos disidentes.

Se ha estado rechazando sistemáticamente la culturización de los grupos de lucha, pensando que quizá así no pondrían en jaque la jefatura de los suprarevolucionarios de salón. Se ha boicoteado el intento de darle prioridad a la racionalización del mensaje. Se ha negado la capacidad de creación ideológica a las bases. Y todo en aras de una disciplina que se ha manifestado inútil.

Incluso el Capitalismo, organizado en el Sistema a través de los Regímenes, con sus respectivos Gobiernos, ha advertido la incapacitación que sufre el militante ante la ausencia de ideas propias. Cuando el fascismo contaminado grita «más allá de las banderas no cabe pensar» está cediendo ante la irracionalidad de la idolatría capitalista. Recoge una serie de signos, los vacía de sentido, y los devuelve en forma de dioses absolutos.

Frente a ello, el revolucionario destruye los símbolos y crea unos nuevos, sabiendo que todo lo que de importante tienen está detrás, agazapado, y que sin el contenido el símbolo no es nada.

Para la praxis política esto tiene una consecuencia inevitable: «el revolucionario conoce una sola ciencia: la ciencia de la destrucción». Sus valores son nuevos y rompen con la tradición anterior. Él escoge sus argumentos y les da sentido. Lo hace él, sólo él, y no le vienen impuestos por nadie, ni siquiera por el propio núcleo del que depende orgánicamente.

Es decir, dedica su vida completa (pensamiento y acción) a una tarea: la revolución. Para ello debe tener claro que el único objetivo, el requisito indispensable para poder hacer algo, para crear algo, es la destrucción del Capitalismo. Mientras tanto, toda acción será inútil. En algún momento el Sistema deberá desplomarse y es entonces cuando se podrá construir el edificio de la revolución permanente.

Todo lo que no se acerque a la formación de un bloque revolucionario es perder el tiempo desgastando a la militancia.

Imagen: Dragos Kalajic, L’Iperborea.

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El supremacismo

Enero 25, 2010 · Dejar un comentario

Resulta impensable que Dios, que es un ser muy sabio, haya puesto un alma, y sobre todo un alma buena, en un cuerpo enteramente negro.

Montesquieu, El espíritu de la leyes

Es bueno recordar, de vez en cuando, la diferencia entre racismo y supremacismo. El racista blanco sabe que el negro es diferente y quiere que las cosas sigan así. Cuestión cultural. Caso también, a la inversa, de negros como Kémi Seba o Abdoulaye Wade. El supremacista blanco, en cambio, piensa que todos los negros son idiotas, se plantea si son realmente personas y les quiere esclavos o muertos. Cuestión cromática y económica. También hay un supremacista negro: el pantera negra, que a pesar del mito no dejarán nunca de ser un grupo de genocidas en potencia.

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Los mitos: II. La Nación

Noviembre 29, 2009 · 1 comentario

La Nación comenzó a ser usado como ingrediente político en el siglo XIX. Hasta aquel momento, nadie se preocupó por el matiz cromático del que tenían delante o por la lengua del de al lado. Los fascismo contaminados (por la derecha, por supuesto), en su afán por ganarse a los oligarcas, se dejaron llevar por el entusiasmo de la época, en la que estaba en pleno auge lo de llamarse «nacionalista». Así, tenemos –y hablo sólo de Iberia– el vasquismo, el catalanismo, el absurdísimo andalucismo, el gallegismo y todos aquellos ismos, cada cual más orgulloso de su soberanía reivindicada. Seguir leyendo →

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Los mitos: I. La Revolución

Noviembre 11, 2009 · 1 comentario

lucha

La Revolución no existe. Y si existiera, no sería una pintada ni una paliza ni una concentración ni un cartel ni una protesta ni un boletín ni un boicot ni una sede ni un lema ni unas ropas ni una pegatina ni un saludo ni una manifestación ni una revista ni una web ni una pancarta ni un gesto ni una conferencia ni una comida ni una bandera. Sobre todo, no es una bandera -un trapo. Seguir leyendo →

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Postdata sobre las sociedades de control

Noviembre 4, 2009 · 1 comentario

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Gilles Deleuze

Hoy se cumplen catorce años de la muerte de Gilles Deleuze (París, 18 de enero de 1925-4 de noviembre de 1995). Suicida, sí, y con Foucault uno de los más interesantes filósofos del pasado siglo. Ahí quedan extensos y profundos estudios sobre Nietzsche, Berson, Leibniz, Spinoza, Kant,… Pero, sobre todo, nos queda Capitalismo y esquizofrenia, escrita con Guattari y obra capital para la crítica del último sistema inventado.

El artículo que viene ahora es Postdata sobre las sociedades de control, una advertencia sobre lo que se nos viene encima. Cuando vemos derrumbarse las sociedades de disciplina… Llega el sutil espíritu orwelliano del control. Atención a la pregunta final sobre el sentido del sindicalismo en la sociedad de control. Algo para abrir el apetito de quienes quieran asomarse a la filosofía francesa… Seguir leyendo →

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La Tercera Posición (I, II y III)

Noviembre 3, 2009 · Dejar un comentario

europa2

I

Cuando oigo a alguien definirse como NR, o le veo esgrimiendo una céltica, «hecho mano de la pistola», como hacía el primer novio de la muerte cuando oía la palabra Cultura –mutatis mutandis, claro está-. Pasa esto con los NR, pero en mucho mayor grado con los fascistas, falangistas, nacionalsocialistas, nacionalistas y, en general, todo tipo de istas inspirados en el pasado siglo. Seguir leyendo →

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Falange y Tradición

Octubre 22, 2009 · Dejar un comentario

FE de qUIÉN

Aparte de la falta de respeto que me parece atentar contra un monumento a quienes, objetivamente, han muerto asesinados por personas de signo político contrario, considero que lo que el grupúsculo «Falange y Tradición» ha hecho Navarra no tiene consistencia ideológica alguna y dista demasiado de ser un núcleo útil a cualquier lucha política en España. Ni a la ortodoxia católica, de donde procede el grito «Viva Cristo Rey» que apareció pintarrajeado en los restos del monumento de san Cristóbal, ni al movimiento falangista, de donde recogen el nombre y el yugo y las flechas con que firmaban. Seguir leyendo →

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Cuestiones previas

Octubre 20, 2009 · Dejar un comentario

Yukio Mishima

Yukio Mishima

El mundo está hecho de tal manera que una y otra vez exigirán sangre los prejuicios, las pasiones; y hemos de saber que esto no cambiará jamás. Los argumentos varían sin duda; pero la estupidez mantiene eternamente su tribunal.

ERNST JÜNGER

Aquí, proa de Europa preñadamente en punta; / aquí, talón sangrante del bárbaro Occidente; / áspid en piedra viva, que el mar dispersa y junta; / pánica Iberia, silo del sol, haza crujiente.

BLAS DE OTERO

1 – A modo de introducción. Me despido…

…Y lo hago de los nacionalistas, de los fachas, de los fascistas, de los skins, de los rebeldes, de los revoltosos, de los nacionalistas, de las juventudes y de cuantos puedan tener relación con toda la pantomima pseudo-revolucionaria que han montado entre cuatro pelagatos de bandera y uniforme. Decía Mosley que toda revolución es la reacción de la clase media arruinada; la realidad es que el fascismo es la reacción de la clase media resentida y amargada, cuando no es simplemente -qué pena- el pasatiempos de una patulea de inquietos ignorantes. Seguir leyendo →

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